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domingo, 19 de marzo de 2017

LA ORETANIA


       Esta región no nos aporta tantos datos como la Contestanía, ya que,  que aunque   hay menos yacimientos, los hallazgos han sido abundantes, pero no encontrándose tan esparcidos como ocurre en zona contestana.
      Sus santuarios son los más ricos del mundo ibérico. Nuestra Historia-Cronología comienza en el siglo VI antes de Cristo. Encontramos la meseta sur poblada por tres pueblos, Oretanos y Carpetanos de origen Íbero, y Germanos de origen celta.
     La fusión de oretanos y germanos, con contactos, aportaciones y probablemente mezclas con los carpetanos son, según la mayoría de los autores, los orígenes de la población autóctona del área geográfica que aquí se expresa.
     La Oretania estaba situada entre las actuales provincias de Ciudad Real, Toledo y norte de Jaén, los primitivos pobladores de La Mancha fueron llamados oretanos por los griegos.
     Y su tierra fue llamada Oretania. El término geográfico «Oretania» aparece por vez primera en las fuentes grecolatinas que hablan del dominio cartaginés en la Península Ibérica y en las que relatan los comienzos de la conquista romana del territorio hispánico.
     La Oretania fue una región y cultura ibera, que en época posterior, en el siglo VII a. C. presenta influjos celtíberos reflejados en los restos de cerámica que llegaría hasta ellos fruto del comercio con esta región, que abarcaba la parte suboriental de la Meseta (en torno a las ciudades actuales de Montiel, Valdepeñas y Almagro) y la zona oriental de Sierra Morena (en torno a las ciudades actuales de Linares, Úbeda/Baeza, La Carolina).
      Los enclaves prerromanos oretanos eran fortalezas de colina (oppidum, en la práctica auténticas ciudades-estado, que debían organizarse en confederaciones en momentos de crisis a un Rey superior. Aparece mencionada en distintas fuentes clásicas (Estrabón, Polibio y Ptolomeo); narrando la fuerte resistencia de los oretanos contra los cartagineses Amilcar Barca y Asdrubal el Bello; hasta que Aníbal Barca logró casarse con la princesa Himilce y unir la Oretania a sus posesiones.
     Orissia (actual término de Vilches) era la ciudad principal, que dio nombre a todo el pueblo oretano u orissio, hasta que fue exterminada por los romanos (90 a. C.). Despues, la capital de la región fue Cástulo (Linares), y otras ciudades importantes eran Tugia (Martos), Toya (Peal de Becerro), Ipolca (Porcuna), Iliturgi, (Andújar), Iltiraka (Úbeda), Orongi (Jaén).
    En la región septentrional; la Oretania Germana, tenían como segunda capital a Oretum u Oretum Germanorum (Granátula de Calatrava); y como ciudad principal el Cerro de las Cabezas(Valdepeñas), cuyos habitantes suponían el 1% de la población de toda la Península Ibérica. También destacaban: Gemella Germanorum (Almagro), Larcurris (Alarcos) perteneciente al término municipal de Ciudad Real, así como Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente) eran los núcleos urbanos más importantes.
     Destaca la riqueza minera de la zona, que estimuló el comercio con los fenicios y los cartagineses.
    Posteriormente se convirtió en uno de los centros de aprovisionamiento de Roma, a las que proporcionaba minerales y aceite.
     La zona estuvo poco romanizada, pero se potenció como en ningún otro lugar de Hispania la creación y el mantenimiento de vías de comunicación con el fin de favorecer la salida de sus productos.      
      Eran una etnia  que estaba   en una zona intermedia e intermediaria entre varios pueblos  o culturas  diferentes razas así  turdetanos, bastetanos, contestanos, carpetanos, vetones, lusitanos y celtas con los  que transmitían elementos culturales y étnicos.  Han pervivido algunos nombres de sus régulos o reyezuelos, como  por ejemplo Orissón, único guerrero que consiguió derrotar a los cartagineses en Heliké con una curiosa estratagema.
     Si por una parte explican su temprana y profunda iberización, por otra se celtizaron intensamente.
     Así se explican algunas confusiones históricas como: Que la ciudad de nombre céltico Miróbriga (cerca de Capilla, Badajoz) sea considerada por Plinio el Viejo como túrdula y por Ptolomeo en una ocasión turdetana y en otra oretana.
    La confusión entre dos Mentesas limítrofes, como son la Oretana y la Bastetana omitida y mencionada respectivamente por Plinio y Ptolomeo, ambas con topónimo de dos pueblos distintos, pero ubicados en la Oretania, lo que ofrece otra muestra más del complejo mosaico étnico de estas zonas. Lo mismo se deduce de la referencia de Plinio a que los celtas de la Beturia, que corresponde a las mismas tierras, procedían de celtíberos de Lusitania.
   También existe cierta confusión con la ciudad de Laminium, calificada por Ptolomeo como carpetana cuando, independientemente de dónde se la sitúe, debió ser oretana.
   Ptolomeo célebre matemático, vivió en tiempos del emperador Antonino Pío, en el siglo II d. C.; nos ha legado unas famosas tablas geográficas de suma importancia en su Geographiké-Hyphégesis (Indicatorio Geográfico).
    Nos ofrece una enumeración de localidades, con su longitud y su latitud calculada matemáticamente en grados y minutos.
    En su Libro II, VI, sitúa al Mediodía de los celtíberos y de los carpetanos a los oretanos y sus ciudades en número de 14 son: Salaria (Sabiote), a 9° 20" y a 40°, Sisapone (La Bienvenida Almodóvar del Campo) a 10° y a 39° 55", Oretum Germanorum (Granátula de Calatrava) a 9° 10" y a 39° 40", Aemiliana (sin localizar) a 10° y a 39° 40", Mirobriga (Capilla, Badajoz), a 9° 30" y a 39° 30", Salica (La Solana), a 10° 40" y a 39° 25", Livisosa (Lezuza, Albacete), a 11° 25" y a 39° 30", Castulo (Cazlona, Linares), a 9° 30" y a 39°, Lupparía (sin identificar), a 9° 45" y a 39°, Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente), a 10° 25" y a 39°, Cervaría (Vilches, Jaén), a 11° y a 39° 5", Biatia (Baeza, Jaén), a 10° y a 38° 45", Laccuris (Lacra, Jaén), a 10° 20" y a 38° 30".
     Por último, Plinio denomina a la ciudad epónima como Oretum Germanorum, lo que parece confirmar la presencia de elementos célticos infiltrados por estas zonas en épocas diversas aunque probablemente tardías, a través del pastoreo, la minería, el empleo de mercenarios y, finalmente, como clase dominante.
A partir de esta situación se podría decir que existían dos Oretanias: Una, al sur de Sierra Morena, de etnia íbera pura, con capital en Cástulo.
   Otra, al norte, con más influencia de los Oretanos Germanos (Oretani Germani), de influencia céltica.
   La parte suroriental, esencial para las relaciones entre el Guadalquivir y el Levante por ser el paso de la vía de Hércules, ofrece intensas relaciones con el Sureste ya desde el Bronce final; culturalmente se relaciona con los contestanos, aunque serían bastetanos según la interpretación de Ptolomeo, ofreciendo, en consecuencia, parecida evolución histórico-cultural.
  Toda la parte meridional y central, desde Sierra Morena hasta la cuenca del Guadiana, corresponde a los oretanos, que deben considerarse ibéricos por su sustrato, sus características culturales e, incluso, por lo poco que sabemos, por su lengua.
   Estas gentes, originarias de Sierra Morena y el borde de la Meseta, controlaban el desarrollo por influjo turdetano, con grandes centros de más de 10 ha. como Sisapo (Bienservida), Alarcos o el Cerro de las Cabezas (Valdepeñas, Ciudad Real), que controlaban amplios territorios y las vías de comunicación y que, al menos en época tardía, pudieron estar bajo el dominio de un único soberano, lo que explicaría el matrimonio de Aníbal con la princesa oretana Himilce.
   La intensa iberización de los oretanos se produce ya en época orientalizante, a juzgar por sus cerámicas. Sus santuarios son los más ricos del mundo ibérico. Sierra Morena, más que una frontera, era una línea montañosa de encuentro que unía ambas etnias gracias a la existencia de numerosos santuarios en sus proximidades que obligaban a peregrinar a la zona. Las fuentes clásicas ya diferenciaban dos Oretanias: Plinio el Viejo citaba: Oretani qui et Germani cognominantur .
     Polibio también distinguía entre estas dos Oretanias, haciendo referencia a unos oretanos ibéricos al sur de Sierra Morena. Ptolomeo asimismo lo mencionaba hablando de una Oretania Germánica al norte (2,6,58). Igualmente cabe destacar que estos mismos autores clásicos han incluido el territorio que comprendería la Oretania dentro de los pueblos celtíberos, por ejemplo en este pasaje de Estrabón 3, 2.11:
     Pasando la Idubeda se llega en seguida a la Celtiberia, que es grande y desigual, siendo su mayor parte áspera y bañada por ríos, ya que por esta región va el Anas
    Posidonio hacía igualmente referencia a que el río Anas y el Tagus (Tajo) discurrían por Celtiberia:
    Los Pirineos separarían Galia de Iberia y Celtiberia, región por la que discurren el Anas y el Tagus (5, 35).
   Aquí también se incluiría a los carpetanos como un pueblo celtíbero.
    El historiador Gregorio Carrasco añade incluso que los Oretanos podrían ser una parte importante de Celtiberia, puesto que en la ya famosa cita de Plinio el Viejo hay algunos elementos que tendrían que estudiarse más a fondo: Oretanos a los que se apoda Germanos, cabeza de Celtiberia.
   El territorio de esta Oretania Germánica sería el comprendido al norte de Sierra Morena, en las provincias de Ciudad Real, noreste de Badajoz y oeste de Albacete; en cambio, la íbera quedaría al sur de Sierra Morena.
    Los oretanos (orissos en griego) vencieron al cartaginés Amílcar aproximadamente en el año 230 a. C., cuando estaba sitiando Heliké (ciudad de ubicación desconocida; se baraja la hipótesis de Elche de la Sierra entre otras). Himilce, hija del régulo oretano de Castulo, se casó con Aníbal para sellar un pacto entre oretanos y púnicos, en el contexto del tratado del Ebro entre romanos y púnicos.
    Resumiremos diciendo que aquí en esta zona convivían dos  etnias oretanas una de carácter germánico (llamémosle Celtas) y otra de gentes prácticamente íberas, por llamarlas de algún modo.
   Hay autores que dicen que eran íberos con probables raíces indoeuropeas.
   La economía básica de éste pueblo prerromano, al igual que en el resto del ámbito ibérico, se constituía por la agricultura y la ganadería. Dentro de la producción agraria, serían los cultivos cerealísticos por un lado, y los cultivos arbustivos por otro concretamente vid y olivo, los más característicos.
   Por lo que respecta a la ganadería, la riqueza vacuna y caballar debía tener gran importancia. Asimismo la cría de ganado ovino y caprino estuvo muy desarrollada manteniéndose en épocas posteriores. Como complemento de la ganadería, la práctica de la caza debió estar muy generalizada, en relación sobre todo a cérvidos y conejos.
     A estas actividades económicas, habrá que añadir la explotación de los recursos mineros, muy abundantes en toda la región oretana.   
    Las minas de cinabrio de Sisapo (en torno a Almadén), que tanta importancia tendrían posteriormente según los textos clásicos, debieron ser conocidas con anterioridad.
   Aunque, los niveles de explotación alcanzados en los yacimientos mineros oretanos en época prerromana, debieron ser muy limitados.
    En estrecha relación con la actividad minera, está la artesanía del metal, constatada a través de la gran cantidad de exvotos hallados, así como a través de los diversos tesorillos como el de Torre de Juan Abad integrado por una serie de piezas realizadas todas ellas en plata.
    Desde un punto de vista religioso, los cultos más representativos suelen presentar un carácter agrario y naturalista, en donde además el proceso de sacralización de las fuerzas de la naturaleza, y de determinados animales fantásticos o reales, jugaría un papel importante.
   En Alarcos han aparecido estelas con figuras zoomorfas y existía un arte de gran calidad al servicio de las elites refinadas y poderosas, como lo indican las cerámicas, los bronces y los mismos tesoros argénteos, tan frecuentes en la zona de Sierra Morena. Y en Castellar (Jaén), han sido hallados en el importante santuario de la Cueva de la Lobera más de 3000 exvotos ibéricos.
    Se emitían monedas de plata en algunas poblaciones de la Oretania, creyéndose que los cartagineses emitieron  en algunas ciudades. 
La escasez de monedas o cecas de emisión en estos pueblos, no nos permite conocer de una forma determinada muchas de sus costumbres.

INFLUENCIAS ORIENTALIZANTES EN LA ORETANIA



Se conoce como periodo orientalizante a la etapa que vivieron las distintas regiones de Hispania desde finales del siglo VIII a. C. y durante el siglo VII a. C.
   El período Orientalizante fue el resultado del influjo cultural transmitido fundamentalmente por las colonias fenicias, que divulgó por muy diversos ambientes la «Koine» cultural formada por las más altas culturas del
Mediterráneo Oriental. Se caracteriza por la expansión de los elementos traídos por los colonos fenicios que se introducen en la cultura local.
   El nombre de dicho período proviene de la influencia que pueblos más orientales —como Fenicia, Grecia y Asiria en su etapa final—, que muestran los nuevos materiales (tejidos, marfiles), manufacturas y técnicas artísticas griegas durante este periodo.
    A raíz de los hallazgos u objetos encontrados vemos que la intensa iberización de los oretanos se produce ya en época orientalizante.
   El periodo orientalizante puso las bases de una sociedad urbana que se daría plenamente en Oretanía a partir del siglo V a.C. y con más fuerza en el siglo IV a.C., produciéndose un desarrollo importante demográfico, cultural y económico.
   El carácter orientalizante en la Oretanía viene reflejado en que los fenicios y griegos  que explotaban las minas de Almadén para sacar el cinabrio, por tanto, es lógico que trajesen con ellos su cultura y también sus utensilios, baratijas o bienes muebles.
   La influencia cultural orientalizante se produjo a lo largo del sigo VI a.C., influjo que tuvo especial impacto en la ciudad de Cástulo.
   En la artesanía del metal es importante resaltar los miles de exvotos que han aparecido en los santuarios ibéricos, así como toda una serie de bronces de influencia orientalizante, sobre todo en la zona del Sudeste, que son similares a los bronces tartésicos.
   La influencia tartésica cesó a finales del siglo VI a.C., sin embargo, a pesar de ello, las ciudades oretanas alcanzaron un gran desarrollo durante el siglo V a.C. La base de la economía de los oretanos sería la ganadería.
      La agricultura se desarrollaría paralelamente al proceso de iberización, lo que supuso una reorganización del territorio.
     La minería se desarrollaba en torno a los distritos de Cástulo y Sisapo. Los metales extraídos atrajeron la atención de los comerciantes fenicios y griegos.
    En el siglo VI a.C. se asentaron fenicios en la localidad de Cástulo. El aumento de la riqueza y la necesidad de asegurar las rutas comerciales produjo el nacimiento de una jerarquización de la sociedad y el nacimiento de un poder centralizado.
    La existencia de esta aristocracia quedaría reflejada en las necrópolis, en las que se realizaba una cierta heroización del difunto. La mayoría de los enterramientos serían de incineración. En Cástulo había grandes túmulos cuadrados decorados con mosaicos y adornados con esculturas, que representarían a miembros de la nobleza local.
    El florecimiento económico durante los siglos V y IV a.C. hizo que la influencia cultural oretana se extendiese hacia la Meseta, La Mancha y a partes de la Bastetania y la Turdetania. A lo largo del siglo III a.C. la influencia de la cultura material de los oretanos se extendió hacia el reborde de la Meseta y La Mancha, como demostrarían los talleres artesanales encontrados en Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla) y El Amarejo (Albacete).
     En este mismo siglo se produjo una profunda asimilación de la cultura púnica.
    A la llegada de Amílcar Barca existirían verdaderos basileus o reyezuelos, el más importante de los cuales era Orisón, quien mandaba sobre doce polis.
    Para estrechar sus relaciones con los oretanos Aníbal contrajo matrimonio con una princesa oretana. Tras la sumisión de Orisón a Asdrúbal quedó pacificada toda la Oretania. La producción minera se aumentó con el control directo de los cartagineses y posteriormente con los romanos. Una de las minas, al denominada Baebelo, proporcionaba a Aníbal un total de 300 libras de plata diarias.
    Los lazos establecidos por Aníbal con los oretanos hizo que ciudades como Cástulo e Iliturgis permanecieran fieles a Cartago durante la Segunda Guerra Púnica.
  Por su situación geográfica y ser una zona de paso de gentes es posible que los orientales tanto griegos, fenicios y otros pueblos se asentasen y fundasen colonias o transportasen todos sus objetos como producto de intercambio por sus riquezas minerales.
    La totalidad de las importaciones fenicias de lujo, así como todos los elementos orientales considerados como bienes de prestigio, son absorbidos por un grupo restringido de la sociedad  oretana, gracias a haber asumido el control de los recursos naturales del territorio.
   Los griegos –focenses, samios, rodios y eginotas, sobre todo- , a su vez, siguieron las rutas comerciales trazadas por los fenicios cuando se adueñaron del comercio marítimo y de sus colonias, y crearon nuevas factorías por toda la costa mediterránea adentrándose hacia la meseta por las vías fluviales y valles y vinieron a completar el mapa colonial, hasta que hagan presencia los púnicos
    Se halló una sortija de plata con un grifo alado en el Cerro de las Cabezas y como sabemos el grifo es de filiación oriental de carácter fenicio.
     En numerosos yacimientos de la Oretania hay algunos exvotos de la imagen del dios guerrero Reshef, Señor del Rayo, realizados en bronce con la técnica de la cera perdida, de origen fenicio,  son en su mayoría representaciones de formas humanas, generalmente figuras masculinas desnudas que resaltan a las claras sus atributos sexuales. El Castigador, traído por los fenicios desde Egipto y con gran predicamento entre los cananeos ya desde el siglo XVIII a.C.
    La riqueza minera de la zona, estimuló el comercio con los fenicios los griegos y los cartagineses.
  Hay fragmentos de cerámica de engobe rojo, de tradición fenicia. También se encuentran fragmentos  de cerámicas de copas áticas de barniz negro.
   Se podría pensar que estas piezas estuvieron hechas  en talleres de  artesanos locales.
    El culto al lobo en el mundo ibero que esta relacionado con el Anubis Egipcio guardian del mas alla al que se le llamo "el dios de los occidentales" en los jeroglificos Egipcios.
   En la cámara sepulcral de Toya vemos que los elementos arquitectónicos la relacionan con Grecia, Asia Menor, Egipto y en especial con las culturas etrusca y fenicia.
   En esta cámara sepulcral se refleja una crátera griega, importada de la Italia Meridional con figuras rojas sobre fondo negro que representa al dios del vino, Baco, desnudo, al que dos genios alados van a imponer un collar, y varios vasos y platos de estilo igualmente griego.
   J. CABRE deduce  que  la cámara de Toya corresponde a una tribu hispano-andaluza del siglo V a II a.C., que vivía bajo el dominio económico de los cartagineses, explicándose así sus admirable síntesis de elementos culturales mediterráneos.
 Una Artemis  de  carácter griego acompañada de ciervos se ve representada en una de las esculturas de  Obulco.
  Los fenicios introdujeron en Occidente una serie de animales fantásticos que gozaron de gran aceptación entre los íberos, que probablemente recibieron culto o fueron grabados como amuletos como la esfinge de los Villares de Andujar, o los grifos procedentes de varios yacimientos.
   Los leones o ciervos guardadores de las tumbas en diferentes sitios hallados nos expresan una clara procedencia oriental de dichos animales.
 De influencia Rodia o Hitita son varias joyas y tesorillos encontrados en diversos puntos de la Oretanía, de carácter orientalizante son los braserillos encontrados en  el Santuario de esta Despeñaperros.
 Ya fuesen objetos de importación o de fabricación local, se puede decir que la Oretanía estuvo inmersa también en el mundo orientalizante.
    En el Cerro de la Bienvenida se han producido importantes hallazgos que nos demuestran la inserción de la localidad en la cultura y economía de los Tartesos a finales del siglo VIII a. C.
    Las minas del Hinterland de Cástulo tenían más importancia que las de Huelva, de ahí, que estuviese transitado por pueblos de carácter oriental.
  En cuanto a la religión vemos que adquieren diversos dioses  de carácter fenicio, así, en Castulo se hallo una Astarte entre Caballos, con un peinado de Hator y orejas de vaca.
  Un texto hallado en Ugarit menciona los caballos de la diosa fenicia Astarte.   
   En Puente Tablas se ha encontrado un peine de marfil decorado de carácter fenicio.
 Esto demuestra una vinculación fenicia  de la diosa de los caballos, en el Alto Guadalquivir o en la región oretana.
  La numerosa presencia de materiales griegos, fenicios y de otros objetos exóticos en estos poblados del alto Guadiana refleja la importancia del comercio en este momento que, sin duda, se vio favorecido por su posición estratégica. 
  La presencia temprana de los yacimientos oretanos pone de manifiesto que la mayoría de ellos  recibieron influencias griegas desde los primeros momentos de la iberización

sábado, 18 de marzo de 2017

MINERIA


MINERIA

La plata y el plomo se extraían por fundido en hornos  de alta temperatura y una ventilación elevada. La metalurgia está en sus primeras fases en manos de la comunidad sin una especialización clara del trabajo. En cuanto a la orfebrería oretana vemos que hubo un desarrollo de esta metalurgia y cerámica y al disponer de hornos de cocción, pudo pasar al torno. Sacaban el mineral de las minas para su autoabastecimiento y para exportarlo por las diferentes vías comerciales. Debido a su proximidad con el área tartésica, los oretanos conocían la esclavitud y es posible que las minas estuvieran trabajadas por esclavos.
Según Plinio había sal en la vecina ciudad de Egelasta,  ciudad desconocida por la que pasaba la Vía Augusta y se cree que estaba en la provincia de Cuenca, la cual pertenecía al territorio de los olcades y era utilizada por los médicos y servía para las enfermedades de los ojos de los animales. Esta sal era de explotación minera como el plomo y la plata y no por evaporación como ocurría en las ciudades de la costa y zonas marítimas. También comerciarían con lapis especularis, de las minas que había en la región vecina y que les servían para hacer espejos y objetos decorativos de carácter suntuoso, que les  vendían a los fenicios, a griegos y a todos aquellos pueblos que de esos productos estaban necesitados. Por los hallazgos encontrados se sabe que en Sisapo había minas de cinabrio o bermellón (por su color) encontrado cerca de las minas de Almadén.

EL VESTIDO ORETANO FEMENINO


    La utilización de más de un vestido o manto en cualquier grupo social va es un distintivo de valor económico; lo mismo que la presencia de una joya aumenta ese grado de riqueza según el número de adornos. Por otra parte el tipo de vestido v la morfología de las damas  indican otro valor de aspecto social, porque responden a un comportamiento del individuo en relación a su grupo. Así los vestidos y joyas o bien conservan una tradición conocida v transmitida dentro del circulo familiar, étnico, o religioso por la carga sentimental o simbólica que tienen> la cual es la fuerza de su transmisión en tanto en cuanto se mantiene el mismo estado; o bien son novedosos por múltiples factores: no tienen una tradición anterior arraigada, entran en un circulo social distinto, o porque cambian las estructuras socio-políticas de la sociedad.
      Desde esta perspectiva, el manto oblicuo es una vestimenta original de la zona sur peninsular, pero que se origina por las corrientes estilísticas del Mediterráneo llegadas en un momento de transformación de las sociedades del período orientalizante. No existe ninguna representación anterior a las del período ibérico antiguo, momento en el que surge la escultura y como ella, toda la "moda" con la inspiración y prototipos aceptados, primero del mundo oriental y posteriormente del griego. Este manto se mantiene en uso evolucionando hasta época romana. Con estas mismas corrientes se introducen también los prototipos de joyas. Y como hemos expuesto supra los colgantes en "U" son una evolución de amuletos con fuerte simbología religiosa.
    En definitiva, consideramos que la dama de Torres por sus ropas y joyas, en general, responde al perfil de una mujer adinerada y por los modelos del manto y tipo de los collares con colgante de tradición orientalizante de valor sacro (amuletos), se modela una mujer con unas raíces o tradiciones antiguas. Pero en el conjunto de joyas lleva un torques que en el mundo ibérico, entre otros valores, tiene el ser rango de la nueva clase emergente de "caballeros aristócratas" (Blánquez, 1997). Interpretamos, pues, que la dama de Torres puede representar una aristócrata, de la nueva clase dirigente ibérica -el torques distintivo de rango- pero que pertenece por herencia a la nobleza más antigua de la región por las joyas de tradición anterior conservadas como patrimonio familiar. Una dama de la misma categoría social puede considerarse la de Castellar.
     Y si el atuendo nos ha permitido algo sobre su representatividad, el análisis de la actitud que refleja la imagen, respecto al observador, nos puede acercar a desvelar su función. La dama tiene una posición estática, formando un todo en ella misma, cuyos brazos es muv posible que se proyectaran hacia delante, o se apoyaran en el cuerpo, dejando visible intencionadamente su vestimenta y joyas. Su altura estaría en una talla media, o normal, dentro de los parámetros de otras esculturas ibéricas (Ruiz Bremón, 1989, p. 113) y teniendo en cuenta que, a los 0,64 m que conserva, hay que sumar las partes perdidas. El tratamiento del cuerpo en  volumen, sin aristas frontales, permite suponer que podía ser vista desde distintos ángulos.