jueves, 16 de marzo de 2017

AEMILIANA




    Según el historiador Ptolomeo, este poblado se hallaba situado en la parte occidental de Libisosa cerca de las fuentes del río Ana, que era como antiguamente se le conocía al Guadiana, en los pueblos de los oretanos.
    Algunos historiadores nos dicen que el nombre de la ciudad tendría que haber sido tomado del nombre de algunos de sus gobernadores de la familia Emilia.
 No se ha hallado la localización exacta, pero vamos a hacer una sinopsis sobre este poblado.
  La agricultura desempeñaría un carácter fundamental por estar situada en una zona completamente cerealista.
 En un terreno de vides y olivos, es lógico que hubiese una buena producción de aceite y de vino que seria exportado hacia los pueblos del exterior  a través de las vías de comunicación que tenían.
   El azafrán es uno de los productos considerables que se hallan en esta zona. Es por ello por lo que  la ciudad estaría muy transitada de comerciantes y mercaderes tanto griegos como fenicios y de otros lugares de la periferia, que iban en busca de tal preciado producto.
  El ganado ovino y porcino debió ser una de sus riquezas principales, y tendrían un buen remanente de lana para poder tejer los sagus.
   No debería ser de gran envergadura pero como todas las ciudades de la época debió ser una ciudad-estado regentada por un cabecilla que era el que los dirigía a hacer la guerra o la paz, o las diferentes alianzas con las tribus o poblados vecinos, es decir, un reyezuelo o régulo.
 Como en todos los poblados de la antigüedad habría diferentes clases sociales como  los aristócratas, los comerciantes, los mercaderes, los guerreros, los alfareros, tejedores y toda clase de talleres fueran metalúrgicos o de otras clases.
 Recordemos que estaba cerca de una de las producciones mineras más importantes, de ahí que fueran las gentes del Mediterráneo a por sus riquezas.
  Los íberos eran muy devotos, por lo que también hubo de haber un santuario dedicado a la diosa de la fertilidad, y una necrópolis que no ha sido descubierta donde incineraban a los muertos y les ponían el ajuar.
 Por el nombre, parece ser, que sobre el antiguo oppidum, los romanos en sus campañas pusieron un campamento y la llamaron Aemiliana Castra.
 Por no haber sido hallada no podemos decir si tenía o no tenía murallas y tampoco podemos decir nada en absoluto de cualquier material encontrado.
  Con la llegada de los cartagineses quizá fue destruido este poblado como muchos de ellos, es de aquí y por ello, que no conozcamos su  emplazamiento o ubicación exacta, pero lo que si se puede decir, es que se encontraba en lo que actualmente es la Provincia de Ciudad Real y como todas las ciudades limítrofes pertenecería a la Hispania Tarraconense.
   Si cogemos las coordenadas de las ciudades conocidas y a partir de ellas sacamos la posición de la ciudad de Sisapone, el lugar al que nos conduce se encuentra al norte de Almadén y debajo de la ciudad de Emiliana, que podríamos situarla en el cerro de las Monas, que es una zona de gran actividad minera, donde se produce cinabrio que era muy cotizado en la antigüedad. 
  El Cerro de las Monas es un asentamiento de tamaño mediano peromaterialmente muy rico, que preside un área de importante potencialidad agropecuaria desde una pequeña eminencia que le proporciona un gran dominio visual del entorno de las vegas del Valdeazogues y el Alcudia.
   Entre el siglo VII y la primera mitad del VI a. C. el lugar permanece abierto a los estímulos derivados de la simbiosis entre los elementos indígenas y los aportes de los contactos con los fenicios y griegos a través del sur peninsular.   
    A partir de mediados del siglo VI a. C. y hasta finales del siglo III a. C. las poblaciones se constituyen como oppidum en la mayor parte de la Oretanía.
   Y siendo así debió pertenecer al Hinterlandd de Sisapo, es decir, que tendría relaciones comerciales con esta ciudad.

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