No se sabe cuando comenzó la
explotación de la Mina de Almadén, aunque es posible que se remonte a la
época de los fenicios y cartagineses. Durante la dominación romana la mina tuvo
una gran importancia, pues se convirtió en el principal centro de producción de
bermellón del Imperio.
El bermellón no es otra cosa que cinabrio de gran riqueza, molido y
lavado para eliminar las impurezas que contenía, generalmente de cuarzo. Se
obtenía moliendo el cinabrio hasta reducirlo a polvo y, lavándolo varias veces
se conseguía un color rojo muy potente. Con él se pintaban de este color
múltiples cosas y objetos de lujo, desde los ojos de las estatuas de los
emperadores hasta los coloretes de las mejillas de las patricias romanas.
La importancia de esta mina nos
la muestra Teophrasto cuando decía que “se estimaba mucho el cinabrio duro
y de finas arenas que procedía de Hispania” o Plinio cuando nos explica
que “esta mina se cerraba con llave, la cual guardaba el gobernador de la
provincia y cada vez que la había de abrir era necesario una orden del
Emperador, y que se volvía a cerrar en sacando la cantidad suficiente para
enviar a Roma”.
Una característica de la explotación en época romana es que la
transformación del mineral se hacía en Roma, y no en Almadén. La utilización
del mercurio o azogue por los romanos fue escasa, según Plinio el “argentum
vivum (azogue virgen) que resuda el mineral, era útil para limpiar el
oro de las impurezas”. El trabajo de la explotación fue llevado por
esclavos, que tuvieron que aguantar un trabajo duro e insalubre.
La ubicación de la mina o minas de azogue explotadas por los romanos es
un tema que aún hoy en día es controvertido.
Actualmente se identifica a la lugar de La Bienvenida con la ciudad de
Sisapo, aunque las minas de cinabrio, según Plinio, se encontraban en la región
sisaponense, y no en la propia ciudad. Por ello, parece lógico pensar que la
famosa mina era en realidad un conjunto formado por la minas de Las Cuevas, de
Guadaperal (las cuales, al redescubrirse durante el S. XVIII, presentaban
signos de haber sido explotadas por los romanos) y la mina de Almadén, que
debido a una intensa explotación milenaria, ha borrado los restos de las
antiguas explotaciones.
La razón por la que el lugar
de Sisapo se encontrase apartado de dichas minas se debe a que era también el
centro gestor de todo un gran conjunto de minas que se localizan en esta zona
de Sierra Morena.
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